Y más ilegalizaciones
Aprovechando que ya han transcurrido varios días tras la conocida ilegalización de ASB y la suspensión de varias listas de ANV, decido plantear una nueva reflexión. He de solicitar mis más sinceras disculpas a todos aquellos que a menudo entran en mi blog, y por otra parte, me insisten una y otra vez en que escriba nuevos posts para que todos podamos aportar nuestras opiniones. Quisiera decir, que los motivos por los que no escribo con frecuencia en este blog, coinciden con la no intención por parte de servidor de aburrir a los lectores que este espacio pudiera tener con posts absurdos. No se debe a nada más. No obstante, prometo intentar hacer reflexiones con más frecuencia. Ahí queda eso.
Como decía, otra vez la Ley de Partidos ha servido como reclamo para acaparar toda la atención pública, y por otra parte, para impedir una vez más el acceso a la representacion institucional de un sector de la sociedad. Mi sorpresa no fue tanto con ASB como con el caso de ANV. He de decir que me causó gran impacto, porque como estudiante de Ciencias Políticas y de la Administración en la Comunidad Autónoma del País Vasco, hemos estudiado en profundidad la historia del nacionalismo vasco (y en consecuencia, del PNV), y ya conocía la existencia de este partido. Sin embargo, he de asegurar que pensé que esta formación había desaparecido tras el fin de la Guerra Civil, causado en gran medida por la no presentación a ninguno de los comicios electorales celebrados desde 1977 hasta la actualidad. Cabe comentar, que este Partido se fundó en tiempos de la República como escisión a la izquierda del PNV, marcando así el camino hacia un nuevo nacionalismo vasco, lejos del integrismo católico que Arana había prodicado y que el Partido Nacionalista seguía en esos tiempos como el más irrefutable de los dogmas. Así, con el transcurso del tiempo, acabó definiendose como socialista, e independentista, englobándose dentro de la izquierda abertzale. Eso sí: con la tan reclamada condena de la violencia. Curiosamente, y tras varios años de trabajo en la penumbra del sistema de partidos, salta a la palestra el susodicho. Otra vez, los medios de comunicación jugaron un papel importante en dar importancia mediática a esta formación nacionalista, que se justifica en base a la actuación de Batasuna, que lo consideró como una vía para participar en las elecciones de ser ilegalizada ASB. Y es aquí donde entra el conflicto.
Con ASB, no había lugar a dudas. La propia cúpula de Batasuna reconocía que era su apuesta para participar en las elecciones. Incluso en el nombre aparece la referencia al partido suspendido, lo que se puede entender como una continuación de la actividad de un partido ilegalizado, por lo que siendo positivista por un instante, el partido está correctamente ilegalizado. Pero con ANV, la cosa cambia. No se ha ilegalizado el Partido, si no que el Tribunal Supremo, tras la impugnación de los servicios jurídicos del Estado y el Ministerio Fiscal, ha suspendio varias de las listas que ANV presentaba en toda la Comunidad Autonóma del País Vasco y Navarra. Pero no todas. Sin embargo, interpretando la Ley de Partidos Políticos al pie de la letra y la Ley del Regimen Electoral, solo se pueden ilegalizar formaciones políticas o agrupaciones electorales que sucedan la acción de un Partido que ya ha sido impugnado por el poder judicial. Las explicaciones que da la Fiscalía del Estado se basan en la existencia dentro de las listas de varios miembros que pertenecían a Batasuna. Bien, ¿y esto que significa?, ¿a caso no pudo cualquier individuo, ex miembro de Batasuna, hacer un replanteamiento de sus posiciones, condenar la violencia y pasar a formar parte de este histórico partido?, porque si nos ponemos a aplicar este criterio, podríamos ilegalizar partidos que en sus filas poseen a ex miembros de EH, HB, o como se quiera llamar, como es el caso de Aralar, que en sus estatutos condena la violencia como medio para alcanzar los objetivos para Euskal Herria. Lo que ocurre es que es difícil delimitar si la decision de estas personas de integrarse dentro de ANV es por decisión y convicción propia e individual, o por el contrario, corresponde a un proceso de fagocitación de las listas de este partido por la propia Batasuna. Y si así fuese, en el primer caso no se podría impugnar ninguna de las listas, porque estariamos restringiendo el derecho a sufragio pasivo que todo ciudadano tiene. Y en base a lo segundo, se podría seguir el mismo procedimiento de ASB. Pero como digo, no se puede demostrar de ninguna forma, o al menos, resulta muy complicado.
Ya no solo existe una Ley que restringe el derecho de sufragio activo a la sociedad vasca, si no que además, se aplica como viene en gana, con aspectos que ni si quiera se especifican en esa norma jurídica. Y todo sigue estancado. Seguimos con ilegalizaciones y por tanto, un colectivo social sin representación institucional, y por la otra parte, con misivas de cartas de extorsión a empresarios. Lástima de país. Siempre nos quedará Irlanda.

